La Alopecia

La alopecia es la pérdida total o parcial del cabello. Aunque es común que aparezca entre los 19 y los 25 años, puede presentarse a cualquier edad. Esta pérdida va a veces acompañada de seborrea, caspa o comezón. A menudo es iniciada por un retroceso del límite frontal y pérdida de la coronilla.

Existen diferentes tipos de alopecia. De modo genérico y como ejemplo citaremos las alopecias: androgenética, areata, cicatricial en todas sus variantes traumáticas y asociadas a alteraciones sistémicas…

Los factores causantes pueden ser: estrés constante, alimentación irregular, falta de hierro, alteraciones hormonales, productos que producen agresión, factores genéticos… Cada caso es único y requiere una solución individual, previo estudio personalizado de tales causas.

Conociendo el comportamiento de nuestro sistema capilar, comprobamos que es normal que se nos caiga una cantidad de cabello diaria que puede acentuarse en ciertas épocas del año, lo que denominamos caídas estacionales. Sin embargo, debido a situaciones concretas o a determinadas enfermedades el ciclo puede verse alterado y el período acortado: el pelo que debiera nacer cuando el anterior ha caído no llega a aparecer o es más débil. Es entonces cuando se producen las temidas alopecias y se convierte en algo muy importante determinar lo antes posible las causas de la disfunción en cuestión.

Para evitar problemas más graves hay que prestar atención a los síntomas que nos advierten de problemas capilares: caspa, exceso de grasa, picores, tirantez, sequedad, seborrea, cabello débil, pérdida de cabello… Estas molestias, al ser habituales, se convierten en compañeras de vida de muchas personas y son en realidad síntomas de que algo no va bien. Por ello es indispensable un estudio personalizado de cada caso.

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