Eres lo que comes

¿Te has preguntado hasta qué punto lo que comes afecta a la salud de tu pelo? La respuesta: mucho más de lo que parece.

Visualiza esa planta que tienes junto a la ventana. ¿Recuerdas aquella vez que te olvidaste de regarla? Seguro que viste un efecto inmediato. La cantidad de agua y de exposición solar son los factores clave para su supervivencia. Es simple: sin agua la planta no sobrevive. Pero hay otros factores que a veces nos pasan desapercibidos y que hacen que la planta crezca fuerte y saludable, con color y energía. Por ejemplo, el grado de mineralización del agua que le echas puede no ser el adecuado.

A menudo regamos nuestras plantas con el único objetivo de que sobrevivan, obviando los factores que las hacen vivir bien. Imagina que regaras tu planta con agua sucia durante un año. Probablemente la planta sobreviviría, pero tendría un aspecto demacrado. Sus hojas estarían débiles, perderían fuerza y color.

Lo mismo ocurre con nuestra alimentación. El razonamiento es también simple: sin comida no sobrevivimos. Comer es el factor clave para la supervivencia. Sales del trabajo, ha sido un día duro y no te apetece cocinar. Comerte un trozo de pizza resuelve el problema ese día. ¿Y si lo hicieras durante un año? Igual que la planta, probablemente sobrevivirías. Sin embargo, tu cuerpo cambiaría de forma, tu piel tendría un aspecto demacrado y tu cabello perdería fuerza, brillo y densidad.

Cada vez que comes tienes que pensar en esa planta. Lo que comas un día no hará que ganes o pierdas cabello. Pero un día tras otro, tras otro, tras otro… lo que afecta a tu cabello es la dinámica en la que escoges entrar. Una dieta equilibrada aporta a tu cabello los nutrientes que necesita para crecer fuerte, sano, suave, voluminoso y brillante.

¿Quieres empezar a comer bien?

Hay cosas que no podemos controlar, pero lo que injerimos no es una de ellas. La era de la información pone la ciencia al alcance de todos. No te quejes. Supera tus miedos. Encuentra la vida equilibrada que te mereces. Coge el toro pos los cuernos. Eres lo que comes.

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