Células madre y tu cabello 20 de May de 2016, 0 Comentarios

Recientemente, oímos mucho sobre las células madre y su poder reparador. Contienen nuestra información genética, pueden replicarse a sí mismas y no están especializadas, lo cual les permite especializarse en función del entorno en el que estén, reparando así tejidos y despertando actividad a su alrededor. ¿Qué usos se dan en la actualidad? ¿Son tan potentes como parecen?

En la teoría, sí, podrían hasta generar un nuevo órgano por completo. En la práctica, todavía no. Pero lo que nos interesa saber hoy es: ¿pueden curar la alopecia? De nuevo, en teoría, sí. En la práctica, depende del tipo de alopecia y del tipo de tratamiento y cultivo de células madre que se utilice. Hoy en día, no existe una fórmula mágica universal que haga aparecer un folículo donde no lo hay. Pero sí existen formas en las que las células madre pueden mejorar el estado de una alopecia de forma significativa.

Hay dos tipos de células madre: las embrionarias y las adultas. Existen también otros tipos de células específicas de más fácil acceso que pueden tener efectos similares. La terapia en el cuero cabelludo consiste en tres pasos. Primero, se extraen células como en una biopsia. De dónde se extraen depende del tipo de tratamiento. Segundo, se cultivan en un laboratorio. Esta fase es fundamental para la preparación. Tercero, se inyectan directamente en el cuero cabelludo. Los resultados son medibles en pocas semanas.

En un futuro no muy lejano, la terapia de células madre podría suplantar varios tipos de cirugía capilar como el microinjerto por técnica FUE y FUSS o FUT. Los beneficios son claros. En primer lugar, es una intervención que no requiere reemplazar un folículo por otro. Y, en segundo lugar, es mucho menos invasivo que el trasplante capilar tal como lo conocemos. No obstante, hoy en día los resultados varían mucho entre pacientes y sin embargo la efectividad del trasplante es indiscutible.

Algún día las células madre sean capaces de eliminar cualquier tipo de alopecia, no sólo la androgénica sino también la alopecia areata y otras enfermedades autoinmunes aunque no estén relacionadas con el cabello. Significará un antes y un después para millones de personas en todos los ámbitos médicos. Algunos las llaman “la penicilina del siglo XXI”.