El lavado diario 11 de March de 2016, 0 Comentarios

El lavado diario

¿Cada cuánto es recomendable que nos lavemos la cabeza? Nos lo preguntamos mil veces y nunca obtenemos una respuesta clara. El peluquero nos dice una cosa, en el trabajo nos dicen otra y luego en la tele otra distinta. ¿Es una vez por semana suficiente? ¿Dos? ¿Tres? ¿Es mejor menos veces pero con un mejor champú? ¿O es mejor más veces pero sin frotar muy fuerte para no dañar el cabello? Lo cierto es que muy pocos tienen razón. A continuación distinguiremos entre los mitos y la realidad.

Lavarse la cabeza cada día es lo mejor para nuestro cuero cabelludo. Es como ducharse. Hace siglos se pensaba que las duchas diarias eran perjudiciales. Todo lo contrario. Ahora sabemos que la ducha forma parte del cuidado diario adecuado. ¿Qué diferencia hay entre la piel de la cabeza y la del resto del cuerpo? Ninguna. Si no nos duchamos un día, no pasa nada. Pero si nos ducháramos una vez por semana como norma, aparecerían los problemas. Esto es exactamente lo que ocurre con el cabello. Dañamos nuestro propio cuero cabelludo si no lo cuidamos de forma regular.

 Sí, tal como lo lees. Si no te has lavado la cabeza en un par de días, deja de leer y ves a lavártela. Pero antes, asegúrate de que no usas un champú agresivo. Si nos lavamos la cabeza con poca frecuencia, tendremos que sacar más suciedad. Eso lleva a algunos a comprar champús agresivos que consiguen sacar la suciedad, pero acaban dañando nuestro pelo. Lo mejor es usar un champú de uso diario que limpie sin dañar el pelo o la piel. Otros productos pueden usarse con menos frecuencia, como los productos de tratamiento capilar, o los suavizantes, mascarillas y acondicionadores. Pero el champú es el champú. Encuentra uno poco agresivo y úsalo a menudo.

¿Y si el champú es demasiado suave? ¿Se pueden alternar champús agresivos de vez en cuando? Claramente no. Por supuesto, hay muchos tipos de champús y cada cuero cabelludo es un mundo. A unos les irá mejor un champú que otro. Pero no podemos caer en la trampa de reemplazar un buen lavado por un champú agresivo. Para lavar bien el cuero cabelludo hay que frotar con fuerza, usando las yemas de los dedos. Nuestra cabeza no es una sartén y la ducha no es un anuncio de lavaplatos. Frotar con la yema de los dedos no es un signo de que estamos usando un champú erróneo. Todo lo contrario. Usemos el champú que usemos, si no frotamos estamos fomentando la obstrucción de los folículos pilosos.

Así que ya sabes. Lávate la cabeza a menudo, frota sin miedo y usa un champú diario, tal como haces con el resto de tu cuerpo.